dimarts, 10 de març de 2009

Mario Vargas Llosas i els museus

Aquests dies s'ha suscitat una viva polèmica al Perú al voltant d'un futur Museu de la Memòria. El Ministre de Defensa del govern d'Alan García ha declarat que aquest equipament no és cap prioritat pel govern com sí que ho és l'educació i la sanitat, rebutjant d'aquesta manera l'oferiment econòmic del govern alemany. Un cardenal peruà, arquebisbe de Lima, ha afegit a la tesi del Ministre de Defensa que no és cristià un Museu de la Memòria.
Mario Vargas Llosas, un escriptor gens suspecte de radicalitat, l'ha contestat a través d'un article que va més enllà de la polèmica local per acabar responent a la pregunta: Per a què serveix un museu?

Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espírito crítico y autocrítico. El progreso no significa sólo muchos colegios, hospitales y carreteras. También, y acaso, sobre todo, esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura. En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías.